Me siento mal

Estoy escribiendo estas líneas desde mi móvil. Estoy en el metro camino a la oficina, tardo 45 minutos en recorrer la ciudad, mi “pequeña eternidad”.

En este rato me da tiempo a pensar, a ver la gente que se sienta a mi lado y a analizarla, a imaginarme sus vidas o a hacerlas más interesantes de lo que son.

Pese a que Sergio y yo guardamos el secreto, pienso que alguna de esas personas a las que miro (y que me miran) hace como yo, imaginar mi vida. Pienso que habrá alguna que piense que soy una amargada, otras pensarán que sólo tengo esa cara a las 7am, otras pensarán que no he dormido bien.

Habrá gente que piense que tengo hijos, otra que soy demasiado joven… Quién sabe.

A veces pienso que en cualquier momento podría arrancar a contarle mis problemas al viajero que se sienta a mi lado, alguien que no me conoce, alguien que no me puede juzgar…

A lo mejor algún día lo acabo haciendo.

“Feliz” miércoles.

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familia

Según la RAE, la familia es un grupo de personas emparentadas entre sí que viven juntas o, también, un conjunto de ascendientes, descendientes, colaterales y afines de un linaje… o hijos, descendencia.

Nunca he sido demasiado familiar. Soy la pequeña de tres hermanas (C y E) a las que nunca les he tenido demasiado apego. Con ellas me llevo la friolera de 15 años y 12 respectivamente. Cuando nací, C ya tenia los 15 cumplidos y no estaba mucho por casas (amiguitos especiales… ya se sabe). Por otro lado E, tenia 12 años cuando yo vine al mundo y, ella, si que me aceptó y jugó conmigo… pero sólo duró 3 años (más o menos) porque cuando entró en la adolescencia ya estaba con otras cosas en la cabeza.

Me he criado sola, sin hermanas que jugaran conmigo a Barbies, Nancis o Nenucos. No lo reprocho pero el vínculo que me une con ellas no es demasiado… importante.

No tengo primos de mi edad. Al criarme en la ciudad tampoco pude hacer demasiados amigos de pequeña, el temor de mis padres porque me pasara algo en la calle era tremendo. Me pasaba los días encerrada en casa jugando a mi rollo con los juguetes que tenia.

Si soy sincera… quizás la manía que le tengo a los niños es por eso, por una infancia solitaria. Quizás no es bien bien manía, simplemente no me gustan, para un rato si, pero no demasiado.

¿Y como te quedas embarazada si no te gustan los niños? Por sorpresa.

Ser padres no entraba en mis planes, en los de Sergio si, pero era algo que habíamos acordado que, por ahora, no sucedería.

La mañana en que me presenté con el test en la mano (ya contaré como fue exactamente), estaba totalmente acojonada, y lo sigo estando.

Sergio se alegró, yo no tanto.

Ahora, unos días después del positivo, la idea de tener un bebé no me disgusta, aunque sigo creyendo que no me gustan los niños… Quizás seré una de esas a las que SÓLO le gustan sus hijos.

Quién sabe… sólo el tiempo lo dirá.

estoy embarazada

Laura, esa soy yo.

He tenido 25 años de mi vida, casi 26, para hacerme la idea de “lo que soy”. Me ha costado, no voy a decir lo contrario, pero finalmente llega un día en que dices… “si, soy Laura”.

Antes de eso, vagué a tientas por la vida. Perdida como yo soy, despistada, confusa… hasta que apareció él.

Él acaba de cumplir los 28 y me encontró un día sentada en un parque, me miró a los ojos y me dijo “Laura, ¿quieres casarte conmigo?”.

Ese fue el instante en que me dí cuenta que yo, y nadie más que yo, era Laura. Ahí fue cuando supe que me había conocido, supe que era a mí a la que se estaba dirigiendo la vida.

Nuestra vida juntos empezó un bonito 10 de septiembre de 2010. Nos casamos y vivíamos en armonía, sabiendo yo que era Laura y el que era Sergio.

Pero esta mañana he vuelto a perderme,  y le he perdido a él. Ahora vago confusa, de nuevo, despistada, perdida, sin saber quien soy y  lo que esta pasando dentro de mí. Dos rayas han cambiado mi vida tal y como hasta ahora la conocía.

¿Para mejor? No lo sé. ¿Para peor? Tampoco. Eso sólo el tiempo lo dirá. Algo se esta cociendo dentro de mí y ese algo nos trastocará la vida por y para siempre… ¡¡¡estoy embarazada!!!